Los humedales urbanos constituyen ecosistemas esenciales para las ciudades chilenas, ya que regulan el ciclo del agua, atenúan crecidas, favorecen la recarga de acuíferos, capturan carbono y resguardan una biodiversidad significativa que incluye aves migratorias. También aportan beneficios sociales como áreas para la recreación, la educación ambiental y la mejora del bienestar urbano. Su presencia dentro o en los límites urbanos los deja especialmente vulnerables frente a la expansión inmobiliaria, los rellenos, el drenaje y la pérdida de continuidad del hábitat.
Marco legal para la protección de humedales urbanos
La protección se sustenta en diversos mecanismos jurídicos y administrativos, entre los que sobresalen:
- Ley 21.202 de Humedales Urbanos: promulgada en 2020, permite que el Ministerio del Medio Ambiente declare oficialmente humedales urbanos a solicitud de los municipios o de oficio. Esta declaratoria obliga a considerar su protección en los instrumentos de planificación territorial.
- Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental: proyectos inmobiliarios que puedan afectar humedales deben someterse a evaluación ambiental, presentando estudios o declaraciones que analicen impactos y medidas de mitigación.
- Planes Reguladores Comunales: una vez declarado un humedal urbano, los municipios deben incorporarlo en su planificación, estableciendo zonas de protección, restricciones de uso de suelo y normas de edificación.
- Fiscalización ambiental: la Superintendencia del Medio Ambiente y los Tribunales Ambientales pueden sancionar intervenciones ilegales, ordenar restauraciones y detener obras.
Rol de los municipios y gobiernos locales
Los municipios desempeñan un rol fundamental, pues pueden solicitar la declaratoria de humedales urbanos, emitir ordenanzas municipales específicas y encabezar iniciativas de resguardo. En ciudades como Valdivia, la protección del Humedal Angachilla se consolidó gracias a ordenanzas locales y a programas de educación para la comunidad. En Concepción, el Humedal Paicaví pasó a formar parte de la discusión urbana con el fin de detener rellenos vinculados a proyectos de vivienda.
Ejemplos destacados que ilustran el impacto de la presión inmobiliaria
Se han observado vivencias que reflejan avances junto con diversas tensiones:
- Humedal Batuco (Región Metropolitana): situado entre Lampa y Colina, ha vivido la presión de diversos desarrollos inmobiliarios. Gracias al impulso comunitario y a los trámites institucionales, se lograron imponer requisitos ambientales más estrictos y un resguardo superior para sus zonas frágiles.
- Humedal El Culebrón (Coquimbo): afectado por la expansión urbana y la presencia de vertederos informales, obtuvo la categoría de humedal urbano, lo que forzó la reformulación de iniciativas cercanas y un aumento en las medidas de protección.
- Humedales de Valdivia: la ciudad ha incorporado estos espacios naturales dentro de su planificación, reduciendo nuevas construcciones y fomentando la creación de corredores ecológicos.
Involucramiento comunitario y entidades sociales
La protección no depende solo del Estado. Organizaciones vecinales, científicas y ambientales han sido decisivas para denunciar rellenos ilegales, aportar información técnica y promover acciones judiciales. La participación ciudadana en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental permite observar proyectos y exigir medidas más estrictas. En varios casos, la movilización local ha logrado detener obras o modificar diseños inmobiliarios.
Retos continuos y ajustes imprescindibles
A pesar de los avances, persisten dificultades: tiempos prolongados para las declaratorias, interpretaciones restrictivas del concepto de humedal, y presiones económicas para recalificar suelos. También existe una brecha en la fiscalización y en la capacidad técnica de algunos municipios. Se discuten mejoras como criterios más claros, financiamiento para restauración ecológica y mecanismos de compensación ambiental que no impliquen pérdida neta de estos ecosistemas.
Rumbo a una armonía entre la urbe y el entorno natural
La protección de humedales urbanos en Chile se construye en la intersección entre leyes, planificación territorial y acción ciudadana. Cada declaratoria y cada ordenanza representan un paso para reconocer que el crecimiento urbano no puede sostenerse sacrificando ecosistemas vitales. Integrar los humedales como infraestructura verde, con valor ecológico y social, abre la posibilidad de ciudades más resilientes, donde el desarrollo inmobiliario se somete a límites que resguardan el patrimonio natural compartido.
